Enamorarse es la sensación que más estremece la bioquímica humana, ese barullo emocional resalta los estímulos y memorias de placer, alegría y bienestar; donde esa persona parece resonar mágicamente con las teclas de un piano que se afina dando su mejor música.
En la trastienda menos fulgurante, lo que coincide de esos mundos, es el espejo de sí mismo reflejando luces y claroscuros y una tarea interesante de esculpir esta obra de arte inacabada que es la vida. Pero como los itinerarios no son lineales, ni podemos seguir un instructivo certero, por más razón y pretensión de cultivo que pongamos, son precisamente las mellas de cada cual las que dificultan o complejizan la tarea.
Vivir la relación "a concho" es la consigna que echa a andar la máquina; sin percatarse que junto a la ilusión del primer envión, estaba la inercia, la trampa subterránea que sin darnos cuenta va socavando las oportunidades de que ese bebé crezca sano. Lo que callaste, lo que calló, van creando lentamente un forado; milímetros de distancia, milígramos de densidad, en esa relación, Hasta que de pronto despiertas, y tocar esa piel no lo sientes como el dulce apapacho de dos unidos, escucharse no genera la misma recepción involucrada, mirarse es ver una sombra de aquella belleza, y llega el momento de la pregunta muda ¿qué nos pasó?
¿Habrá que asumir que el amor tiene un ciclo inevitable, como el del agua, de las cosechas, del apareamiento? ¿llegamos a la vida del otro, para aprender algo de sí, hacer acompañada una parte de la travesía, hasta el próximo viaje? Muchas gracias, fue un honor compartir este tramo, tu cariño fue un lindo abrigo de invierno, un refresco en el verano, una luz motivadora, una escuela, un resplandor, y... y también un punto final.
Por qué puntos finales, por qué no puntos aparte? ¿en qué va que algo termine, o re inicie? crisis como oportunidad, no como señal de "no hay caso" ¿qué diferencia una cosa de otra?
Electro-encéfalo-amorama para ver si quedan signos vitales, si el bipaciente tiene mejora: te miro acostado a mi lado, recuerdo como molaba abrazarte, y esa convicción de contigo-estoy-bien, contigo-hacemos-potente-dupla. Las fotos que mostraban dos felices partners, las conversas donde me dejabas pensando con tus opiniones, o te reías de mis absurdos; las complicidades, los upa/chalupas, las hechuras de amor, los creernos cósmicos predestinados. Todo eso, tanto de eso y estar ahora aquí desafectados como cartucho sin tinta, sin nada más que escribir juntos.
Y temo tocarte, y sienta una lija áspera y dos pieles frías, donde tus "te amo" reboten en mi vacío con la terrible respuesta: "yo ya no" y querer salir corriendo y que todo termine sin heridos, con un apretón de manos en paz y dar vuelta la página.
Tanta energía en una apuesta, en un sueño, que de pronto se deslaba y diluye ¿y ahora qué? ¿a limpiar el insta y volver a las pistas? Qué cansador no cortar el eterno retorno de relaciones que nacen, crecen, se desarrollan y mueren ¿acaso el compañero para la vida no existe? ¿todo tiene fecha de vencimiento?
Una pausa del tráfico, agradecer tu paso en mi vida, guardar recuerdos y aprendizajes , aquietar el corazón, encontrarse en el silencio soltitario, hasta que quizás en otro punto del tiempo ocurra la conexión definitiva... salí dura pal concurso!